"Epigrafista" es la persona aficionada o versada en epigrafía (y la epigrafía es la ciencia que estudia los textos escritos sobre materiales duros - piedra, metal).

La epigrafía nos pone en contacto con las ideas de nuestros antepasados sin intermediarios, sin manipulaciones. Los textos en papel, (que los estudia la paleografía), en cambio, de tanto copiarse suelen contaminarse con aportaciones de sus respectivos copistas.



Bienvenidos a mi mundo, al mundo de EL EPIGRAFISTA.

sábado, 31 de agosto de 2013

La defensa de Alemania



Suele considerarse que el territorio de la actual Alemania quedaba fuera del Imperio romano. Nada más lejos de la verdad: cierto que sólo algunas regiones del oeste y del sur estuvieron en manos de Roma, pero durante más de 500 años fueron tan romanas como cualquier otra ciudad del Imperio.

Estas regiones eran las situadas a la izquierda del río Rin, que es de sobra conocido que servía de frontera con los pueblos germánicos bárbaros. 

Todos los pueblos del Imperio contribuyeron a mantener estas regiones dentro del ámbito romano.Un buen ejemplo es la hermosa estela funeraria que abre esta entrada. En ella se observa el retrato de un joven soldado hispanorromano, bajo cuya figura aparece esta inscripción:

PINTAIUS PEDILICII F(ilius), ASTUR TRANSMONTANUS CASTELLUM INTERCATIA. SIGNIFER C(o)HO(rtis) V ASTURUM. ANNO(rum) XXX. STIP(endiorum) VII. H(eredes) EX T(estamento) F(aciendum) C(uraverunt).

Lo más alucinante es que esta estela se ha encontrado en...¡Bonn, la capital de la República Federal de Alemania hasta 1.990, la ciudad en la que nació el genio alemán de la música Beethoven! 

Bonn parece ser un nombre de origen celta (Bonna=ciudad), ciudad situada a la izquierda del Rin y que los romanos pusieron el nombre de Castra Bonnensia.Al ser una ciudad de frontera, diversas legiones romanas la defendieron.

El original, de piedra caliza, se conserva en Alemania, pero yo fotografié este verano esta réplica en...el Museo Arqueológico de Asturias, en Oviedo, a más de 1.500 kilómetros de Bonn...

¿Qué sentido tiene todo esto? Vamos a traducir la inscripción de la estela:

Pintayo, hijo de Pedilicio, astur transmontano del castellum de Intercatia, portaestandarte de la cohorte quinta de los astures. De 30 años, (siendo) 7 de servicio militar. Sus herederos se encargaron de hacerlo (el monumento funerario) de acuerdo con su testamento.

Los astures habían demostrado durante siglos una resistencia tenaz a los romanos, pero cuando finalmente en época de Augusto fueron sometidos, entonces los romanos les ofrecían la posibilidad de enrolarse en su ejército (cobrando el stipendium, la paga militar a la que alude la lápida). Por esta razón, muchos astures actuaban como limitanei, es decir, soldados de frontera, en estas regiones que ahora hablan alemán, formando secciones enteras de astures (por ejemplo, nuestro protagonista, el astur Pintayo, pertenecía a una cohorte formada sólo por astures, y una cohorte era una unidad cuyo número según las épocas osciló entre 420 y 600 soldados, un número considerable).

Con esta explicación espero dejar clara la idea de que entonces, bajo los romanos, Europa era una unidad política real: un asturiano luchaba en Alemania como si lo estuviera haciendo por su propio pueblo...

(Por cierto, desconocemos dónde estaba exactamente la ciudad de origen de este soldado, Intercatia, porque en Hispania había varias ciudades con este nombre. La palabra castellum sólo denota que debía tratarse no de una ciudad, sino más bien de una pedanía perteneciente a otra ciudad mayor; tampoco ayuda mucho saber que era un astur transmontano, pues con esta expresión los romanos se referían a cualquier hispanorromano que viviera en una amplia zona que abarcaba desde el oeste del actual Principado de Asturias hasta la región portuguesa de Trás-os- Montes. Pero ya vemos cómo sus herederos, siguiendo las disposiciones del testamento, marcharon desde Hispania hasta Alemania para enterrar debidamente a su paisano, muerto con sólo 30 años - aunque entonces ésa era más o menos la esperanza de vida media en el Imperio romano- dejando muy clara su procedencia astur).

Ahora que estoy terminando de leer la trilogía sobre Atila del escritor William Napier, he querido hacer un recuerdo de cómo eran los soldados que vigilaban esa difícil frontera que siglos más tarde arrasarán los hunos acompañados de diversos pueblos bárbaros.

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